Método Cartesiano

metodo cartesiano

El método cartesiano fue creado por Descartes, es un método donde propone una manera basada en el método matemático que es universal, sea cual sea su aplicación o campo del saber a la que se refiera. La definición de lo que él entiende por método (camino) la podemos encontrar en la Regla IV de su obra “Regulae ad directionem ingenii”:

« Así pues, entiendo por método reglas ciertas y fáciles, mediante las cuales el que las observe exactamente no tomará nunca nada falso por verdadero, y no empleando inútilmente ningún esfuerzo de la mente, sino aumentando siempre gradualmente su ciencia, llegará al conocimiento verdadero de todo lo que es capaz. »

La primera ventaja que nos proporciona el método es, según Descartes, que evitar el error. Pero, además de proporcionarnos un conjunto de reglas o procedimientos para deducir lo que ya conocemos, puede aplicarse a cualquier nuevo campo del saber, de modo que el método permitirá que aumentamos nuestros conocimientos y descubrimos nuevas verdades.

Las reglas del método cartesiano pueden resumirse en cuatro preceptos fundamentales, enunciados por Descartes en su Discurso del método cartesiano:

Primera regla: evidencia

«No admitir nunca como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo era: es decir, evitar con toda atención la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviera ninguna ocasión para poner en duda »

Descartes es un precursor del método basado en la evidencia. Sólo acepta como verdadero lo evidente. Pero ¿Qué es evidente? La evidencia se produce sólo en la intuición , es decir, en un acto puramente racional por lo que nuestra mente capta o “voz” (voz intelectualmente, no por los ojos) de modo inmediato y simple una idea.

(En el ámbito de las ciencias formales contemporáneas esta evidencia equivale a lo que se denomina axioma , y las ciencias formales , es decir la lógica y las matemáticas- buscan sus fundamentos en sistemas axiomáticos. Por ejemplo, en la geometría plana o tridimensional del enunciado “la distancia más corta entre dos puntos es una recta” es un axioma: no se puede demostrar, pero es condición previa de toda demostración dentro del campo de esta geometría)

La intuición es la captación intelectual inmediata de una idea. Inmediato implica que no hay una cadena deductiva por medio (intermediaria) y, por otra parte, que no hay mezcla con nada sensible (es necesario que no sea mediante los sentidos o la experiencia que se capte esta idea).

Es decir, inmediato significa sin mediación (ni por medio de los sientas ni por ningún otro tipo de medio ). ¿Cómo sé yo que existe Australia (suponiendo que no sea ni australiano ni haya sido nunca en Australia)? Pues lo “sé” (diríamos nosotros) para que alguien (que ha sido) me lo ha dicho.

Esto, pues, es un conocimiento “mediado”. Pero, según Descartes, incluso lo que “vemos” ahora mismo o lo que “tocamos” ahora mismo es un conocimiento mediato, ya que tiene que pasar por la mediación de los sentidos y, por tanto, ya no es inmediato.

Esto está en relación con la tesis fundamental en la filosofía, desde Descartes, según la cual nosotros no conocemos cosas, sino que conocemos conocimientos; no pensamos “cosas”, sino que pensamos “pensamientos”; no vemos, pues, cosas, sino que vemos “visiones”.

Todo nuestro conocimiento es solo conocimiento de ideas. Las ideas, de esta manera, ya no son, como en la filosofía de Platón , realidades externas a la mente, sino que son los contenidos de la mente.

En este sentido Descartes inaugura el que será el idealismo moderno y termina con el realismo ingenuo que creía de manera simple que conocemos “cosas”: sin embargo, no conocemos “cosas”, sino que conocemos “conocimientos” o pensamientos (o ideas ) y por tanto, la mente siempre conoce solamente contenidos mentales.

Si lo que es evidente es lo que es intuido, ¿Qué es lo que la mente intuye? Pues lo que la mente intuye son lo que Descartes llama ideas claras y distintas.

  •  Una idea es clara (se opone a oscura) cuando podemos advertir todos sus elementos sin la menor duda.
  • La idea será distinta (se opone a idea confusa) cuando aparezca claramente diferenciada, separada y recorte de las otras, de tal manera que no podemos confundirla con otra idea ..

La intuición intelectual , pues, se caracteriza por su indubtabilitat y exclusión total del error. Entre lo absolutamente falso y lo absolutamente verdadero no hay término medio. Algo es verdadero o falso.

Descartes excluye el conocimiento que es únicamente probable. La certeza, como propiedad fundamental del saber, exige la desestimación absoluta de lo probable. Lo que no es claro y distinto (evidente) es confuso y oscuro y, por tanto, debe ser rechazado como posible fuente de conocimiento.

La evidencia, como criterio de verdad , exige también que el conocimiento se retraiga a sus propios dominios y leyes, independientemente de lo que (supuestamente) exista externamente en nuestra mente. No hay posibilidad de experimentar una intuición sensible. Eso no existe. Las ideas que provienen de la sensación (ideas adventicias) son siempre oscuras y confusas.

Descartes llamó también “naturae simplices” o naturalezas simples a las ideas que poseen las características de claridad y distinción. Estas naturalezas simples son conocidas intuitivamente y constituyen los pilares sobre los que se fundamentan las verdades o ideas complejas.

Descartes sólo admite un reducido número de ideas simples (extensión, sustancia, pensamiento, etc.). La mayoría de nuestras ideas son complejas, por lo que hay que encontrar la manera de reducirlas ( reduccionismo ) a ideas simples y, por tanto, evidentes.

Descartes cerrando el círculo: las naturalezas simples son, además, ideas innatas , es decir, ideas que están potencialmente en la mente y surgen con ocasión de determinadas experiencias.

Las ideas innatas son poseídas por todos los hombres por ser racionales. No son ideas que se adquieran a través de la experiencia o el aprendizaje y tampoco dependen de la cultura o las condiciones históricas.

Son verdades evidentes que se encuentran en nuestras mentes, independientemente del tiempo, el lugar y la persona que las piense. Esto, según Descartes, era necesario para poder garantizar un conocimiento evidente o cierto.

Las ideas innatas garantizan la veracidad de nuestros conocimientos en convertirse en su verdadero y único fundamento.

Ellas mismas no necesitan (ni pueden) ser demostradas ya que caen fuera de la cadena de deducciones .

El primer motor inmóvil que mueve sin ser movido -según la metafísica aristotélica – queda transformado en unidades simples de conocimientos que son la base de toda demostración sin ser ellas mismas demostradas por nada. Esta es, pues, otra de las transformaciones fundamentales del pensamiento cartesiano.

El motor inmóvil aristotélico (externo a la mente humana e incluso externo al Universo) queda reducido en unidades simples de conocimiento o ideas innatas en la mente del sujeto.

Las ideas (que según Platón son la auténtica realidad y están separadas del mundo físico), son solamente contenidos de la mente del yo o del sujeto pensante. De esta manera todo el fundamento de la ciencia y de la filosofía de la modernidad pasa a ser el yo o sujeto.

Segunda regla: análisis

«Dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuera posible y como requiere para resolverlas mejor»

Cualquier problema que tengamos que estudiar no es más que un conjunto vertebrado de ideas complejas. Analizar consiste -dice Descartes – en descomponer lo complejo en sus elementos más simples, elementos éstos que podrán ser susceptibles de ser intuidos como ideas claras y distintas, esto es: evidentes.

Se trata, pues, de un proceso de reduccionismo y de análisis de los problemas complejos en sus constituyentes más simples. Reducimos ( reduccionismo ) el complejo a lo simple y, en el mismo movimiento, accedemos desde lo desconocido hasta lo que conoce: las ideas innatas.

Tercera regla: síntesis

«El tercer precepto, conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer para ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más compuestos, suponiendo incluso un orden entre los que se preceden naturalmente unos a otros “.

Una vez que hemos llegado a los elementos simples de un problema hay que reconstruirlo en toda su complejidad, deduciendo todas las ideas y consecuencias que se derivan de aquellos principios primeros absolutamente ciertos. La síntesis es un proceso ordenado de deducción, en el que unas ideas se encadenan con otros necesariamente.

En el proceso deductivo no sólo reconstruimos lo complejo a partir de sus elementos simples y verdaderos, sino que ampliamos nuestros conocimientos con nuevas verdades: lo que se conoce (los elementos simples) accedemos a los desconocido mediante un proceso ordenado y riguroso de concatenación de ideas.

La síntesis, pues, complementa el análisis y nos permite avanzar en la búsqueda de nuevas verdades.

Cuarta regla: comprobación

«Finalmente, el último precepto consiste en realizar en todo unos recuentos tan completos y unas revisiones tan generales que pudiera estar seguro de no omitir nada»

Se trata de comprobar y revisar que no haya habido ningún error en todo el proceso analiticosintètic. La comprobación intenta comprender de una sola vez y de manera intuitiva la globalidad del proceso que se está estudiando.

Así, se parte de la intuición ya ella se vuelve. Una vez comprobado todo el proceso, podremos estar seguros de su certeza.

Conclusiones

¿Cuál es el problema del método cartesiano? El problema fundamental está en el punto de partida del duda metódica : solo -dice Descartes- podemos construir conocimiento a partir de proposiciones que sepamos (por intuición o conocimiento directo) que son absolutamente verdaderas y, por tanto, indudables.

Pero … ¿de qué podemos estar seguros? Aquí arranca la duda metódica y, finalmente el único punto de partida, a saber la única verdad realmente inmediata: ” cogito ergo sum “. Por eso Descartes ha de edificar todo su sistema filosófico en una única verdad (la verdad del cogito: “pienso, así soy”), como en un inmenso sistema axiomático .

Hay que tener en cuenta especialmente el contexto histórico e intelectual en que el que Descartes elabora su pensamiento: nos encontramos en pleno proceso de desarrollo de la revolución científic : durante miles de años la humanidad ha considerado (ya que así lo parecen mostrar sentidos) que la tierra es el centro del Universo y permanece en reposo, mientras el sol, los otros planetas y las estrellas parecen girar a su alrededor.

Pero, desde Copérnico , sabemos -por la razón, no por los sentidos que nos dan una información equivocada- que esto es al revés.

Si incluso en las cuestiones más sencillas los sentidos se equivocan y solamente podemos saber por la razón -piensa Descartes-, habrá que desconfiar del conocimiento sensorial y construir todo el edificio del conocimiento en afirmaciones realmente indudables; es decir, indudables por la razón, como el cogito , no por afirmaciones basadas en los sentidos.

Así, pues, la razón es la fuente y las ideas innatas de la mente son la base de todo conocimiento, y esta es la base del racionalismo inaugurado por Descartes.

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